La violencia en contra de las mujeres se ha convertido en una situación cada vez más alarmante en nuestro país. Las causas del recrudecimiento de las agresiones visibles y veladas son múltiples y variadas, pero todas ellas convergen en una sola realidad: la transformación de nuestra sociedad. En los últimos años, las demandas de las mujeres a favor de sus derechos han sido reconocidas en las leyes, sin embargo, ante cada logro aparecen nuevos obstáculos para ejercerlos; frente a cada avance logrado por las mujeres surgen formas encubiertas de discriminación que pretenden detenerlas.

Así, mientras más preparadas están las candidatas a los puestos de elección popular, la violencia disfrazada detrás de estrategias políticas o tácticas de campañas se viven en todos los partidos y en todos los rincones del país.