Por Marcos Alexis Medrano Hernández

Estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM

En 2017 se llevaron a cabo las elecciones para la gubernatura del Estado de México, el candidato del Partido Revolucionario Institucional, como se esperaba, ganó; mucho influenció el voto duro del partido y probablemente aquellas típicas conductas fraudulentas en las que incurren todos los partidos políticos cada que hay elecciones, sin embargo, la victoria de su candidato no fue por una amplísima mayoría, pues la candidata de MORENA se quedó por poco, abajo. Ante esto y aunado a una trágica función de algunos gobernadores estatales, una nueva ola de desencanto democrático ahoga al país.

La preocupación más grande para quien escribe es la cantidad de dichos irresponsables que se escuchan de la gente en diferentes foros, por ejemplo, “¿Por qué se me obliga a votar, si, ninguno de los candidatos es bueno?, ¿Para qué votar si todo está ya decidido?” “Votar, es para los ingenuos”, o “Vamos a votar por la oposición, ya hay que darle la oportunidad”, entre muchísimos otros.

Pero, sin un voto realmente informado, ¿es válido decir aquellas frases cual máximas? Vamos a ver.

BREVE CONCEPTO DE DEMOCRACIA

Para comprender de qué habla esta breve guía, es imprescindible conocer el concepto de democracia, ¿Qué es y con qué se come? Aunque para muchos parezca obvio, otros muchos tienen poca idea de su significado. Sugiero a los interesados en el tema leer a Norberto Bobbio, Hans Kelsen y José Woldenberg. Obligándome a ofrecer una definición, ésta sería la siguiente: democracia es la forma de gobierno en la que los gobernantes son sustituidos por elecciones libres, y que busca la convivencia de la pluralidad y diversidad de ideologías. A esta definición se le puede agregar un sentido estricto, que sería la forma en que los gobernados eligen a sus gobernantes.

Es cierto que no es un sistema perfecto, sin embargo, de todos es el único que concede una transición de poder sin mediar un conflicto violento, o por decirlo de otra manera, es el sistema “menos peor”, comparándolo con la autocracia o los autoritarismos. 

¿MÉXICO DEMOCRÁTICO?

México es una nación joven y por tanto su democracia también lo es, el declive del partido hegemónico en el siglo pasado permitió cierta apertura al pluralismo partidista, tanto es, que el día de hoy se goza de una verdadera incertidumbre sobre quién va a ganar las elecciones presidenciales del presente año, así mismo, hoy el Congreso de la Unión y los congresos locales se encuentran representados por todas las fuerzas políticas, una realidad que hace cuarenta años era impensable.

Si bien la democracia mexicana no es perfecta, es imposible negar el avance que hemos tenido como país democrático -basta releer un poco de historia y literatura mexicana post revolucionaria-, lo mismo puedo decir para quienes afirman que en México no existe Estado de Derecho, si bien no es tampoco perfecto, porque además en estos días nada lo es, ¿A caso no gozamos de derechos civiles, políticos y sociales? Anteriormente, las mujeres no podían votar, y de manera generalizada se han sentado las bases de un sistema de libertades que configuran nuestro Estado de Derecho. Esos avances son innegables, pero ahora toca trabajar por consolidarlo.

México cambia y se transforma, depende de sus ciudadanos, elemento indispensable para los dos conceptos, a veces negados, que mencioné en líneas anteriores. Así que, sin temor a equivocarme, y ofreciendo como prueba este mismo texto, puedo advertir que las cosas sólo podrán permanecer estáticas si la ciudadanía no participa activamente en este complejo proceso hacia la consolidación democrática. 

¿QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

Un gran problema que afronta el panorama democrático del país es la desconfianza generalizada hacia los partidos políticos, veamos que se puede decir de ellos.  

En el engranaje constitucional y democrático, los partidos políticos juegan un papel de suma importancia; un partido político es una organización de personas con similar ideología e intereses que tiene como fin último la obtención del poder político.

Pese a su mala reputación y a las constantes descalificaciones de las que son objeto, es incorrecto estigmatizar la figura de los partidos políticos en general. Ya que todas las sociedades democráticas funcionan con estas instituciones de representación popular, procedo ahora a explicar, de manera muy breve, la función de los partidos políticos de acuerdo a la fracción primera del artículo 41 de nuestra Constitución: son entidades de interés público  que tienen como fin promover la participación de la sociedad en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones ciudadanas, hacer posible su acceso al ejercicio del poder político.

En este sentido, son parte fundamental del entramado institucional que configura al sistema democrático, son representantes del poder y de las ideologías o posturas de colectividades, por lo cual no se debe pedir su extinción, sino su constante mejoramiento y que la adhesión como partidario de las mismas sea informada.

¿QUÉ ES VOTAR Y POR QUÉ HACERLO?

Quizá, de bote pronto, está sea la pregunta de más fácil resolución, pero veamos si esto es cierto.

El artículo 36 constitucional señala como obligación de la ciudadanía ejercer su derecho al voto. Me parece que se trata de una obligación del todo justificada pues formar parte de la elección de los representantes populares no es poca cosa, es el momento en el que todos los ciudadanos tienen el mismo poder, la decisión, literalmente, está en sus manos. No votar es el peor silencio, es dejar que otros decidan por ti. 

Reforzando esta idea, ¿Qué es eso de los representantes? ¿Qué cosa implica mi voto? Un representante popular es una persona electa bajo el principio de mayoría relativa para tomar las decisiones que afectan a quienes representa, cabe señalar que no sólo representa a quienes votaron por él, sino a toda la sociedad y es en esto en lo que se fundamenta la afirmación de “no dejes que otros decidan por ti.

Por más complejas que sean las elecciones son motivo de celebración, ya que su consolidación ha sido el resultado de una extenuante lucha para conseguir lo que hasta ahora tenemos: nuestro inalienable derecho de ejercer el voto de forma libre.

En México tenemos una democracia representativa, eso significa que la ciudadanía, por medio de procesos electorales, elige a quién o a quiénes tomarán las decisiones de impacto colectivo, por ejemplo, los presidentes municipales, diputados, senadores, gobernadores y el mismo presidente de la república. 

La democracia mexicana continúa sufriendo cambios, de ser meramente representativa (de elección, no de decisión), en algunos Estados se ha ido generando la tendencia a una democracia semi directa o participativa, esto es, con verdadera participación ciudadana mediante referéndums, plebiscitos, consulta popular y otros mecanismos de participación ciudadana. Por todo ello me parece injustificado e irresponsable decir que el voto no sirve para nada, y que la democracia nomás no avanza. 

¿CÓMO VOTAR?

Esta es una de las partes más complicadas de escribir, ¿Se puede hablar de una fórmula para ejercer el voto?, dependería de con qué fines. El fin de esta guía es invitar a la ciudadanía a ejercer un voto que tenga la esencia de consiente e informado, pues estoy convencido de que sólo de esa manera estaremos ejerciendo plenamente nuestros derechos ciudadanos.

Un voto con las características antes descritas implica informarse de los candidatos que se están postulando a los distintos cargos, esto incluye su persona y trayectoria política, así como las propuestas que presentan para llevar a cabo en caso de ser electos. Así mismo, es necesario revisar y estudiar la viabilidad de esas propuestas (Planes y proyectos del candidato).

Este ejercicio sólo lo realiza una ciudadanía comprometida con lo público, y el gran problema que enfrentamos en la actualidad es que la democracia mexicana no cuenta con la legitimidad necesaria para que sus ciudadanos adquieran ese grado de compromiso.

EL PRINCIPAL OBSTÁCULO DE LA DEMOCRACIA

Como ya hemos repasado, la democracia mexicana ha tenido importantes avances, pero para que una sociedad pueda ir por buen rumbo, hay un complemento más del panorama democrático, la desigualdad social. Este es un problema que agobia no sólo a México, sino a toda Latinoamérica, parece inamovible y en crecimiento constante. Si no cambiamos eso, nuestra democracia estará siempre en peligro. 

A MANERA DE CONCLUSIÓN

La participación activa de la ciudadanía es no sólo importante sino necesaria. Si algo se quiere cambiar, si la democracia y el Estado de Derecho es lo que buscamos consolidar como sociedad, el abstencionismo, el voto nulo, el voto impulsado por el hartazgo y no por la razón, no son el camino ni las vías adecuadas para lograrlo. Se requiere todo lo contrario, ejercer un voto informado y razonado, con estudio de las diferentes plataformas de cada candidato. Estas elecciones serán cruciales para el devenir del país, por ello hago un exhorto para que nos consolidemos como una sociedad que ejerce sus derechos ciudadanos plena y vigorosamente.